El día era caluroso, estamos en primavera y para colmo, hace dos días se pudo vislumbrar el sol, al fin se ha regularizado. Qué extraño es el clima.
Como día con sol, visto como todos, aunque a ratos pienso; El sol se viste para nosotros, que arrogancia al querer ser el centro de todo.
Camino hacia la estación del tren, me espera un viaje largo, la razón, comprare el pasaje a terminal y según como perciba y sienta los parajes, las casas, bosques, praderas y demás cosas a la vista, pensare en bajarme. Que genial seria estar un momento en cada lugar.
Una señora de generosas carnes y no mas de un metro cincuenta de estatura se sienta a mi lado, creo que el vagón va lleno, no me gusta la compañía, esta vestida holgadamente y en su mirar se nota una carga, tiene una mirada gris. Me saluda y al escuchar su voz tengo el presentimiento o la sensación de conocerla, pero nada, mi memoria cada segundo que pasa es más frágil. La saludo para no parecer descortés.
Observo detenidamente los colores, las formas y todo lo que aparece por mi ventana, desde pequeño me gusta ir pegado a ella para observar esos mundos dibujados, lo extraño en esta ocasión es que el sol y la luna están juntos, me asusto, miro a la señora a mi lado y ella me devuelve una mirada de pena.
Creo me dormí, la señora esta a mi lado, pero responde al gesto de un joven que se acerca a ella, me imagino es su hijo, aunque no se parecen en nada, le dice algo al oído y la acompaña al final del vagón; la señora dice adiós. Luego vuelve y me pregunta como estoy, le digo que bien y le hago el comentario de si la señora esa su madre, me mira sorprendido y mi me digo; Cuida tus palabras, que está gente es sensible. El joven se retira sin mediar más palabras, luego pensé, debe de estar perdida, a menudo pasa esto en este tren.
Últimamente el sueño me invade en cualquier momento, en los más inesperado incluso, un día de estos iré a medico, un día de estos.
El vagón esta vacio, la señora se fue, el joven se fue, que genial que estoy solo, así puedo descansar y reflexionar. Suena a lo lejos un ruido, una alarma, un algo.
En la pared frente a mi estaba un reloj, de esos grandes, antiguos, marcaba las 6:30 de la tarde. Estoy haciendo un balance, el recorrido no me gusta, la azafata (si las de avión se llaman así, las de los trenes también) no ha traído nada para merendar, que mala es la atención. En la mesita hay unos dulces, me los cómo, pero no estaban dulces.
10:30pm
Un temblor sacude el tren, me imagino que descarrilo algún vagón o problemas en la vía, abro los ojos, muchas caras, el joven, la azafata y dos personar que no logro reconocer, a lo lejos en el marco de la puerta está la señora de carnes generosas, está llorando, me parece que esta es mi parada, grito; Aquí bajo!
Qué difícil es ser loco y viajar en tren.
umm que extraño tu sueño yo siempre sueño cosas asi en donde me transporto y hay personas que conosco pero que no son ....=D
ResponderEliminareso muy lindos sus escrito
bye...sigue asi..=D