Triste la vida del que ama,
Solo sin nada más que su pasión
Eterna nobleza y desesperanza
Que en su corazón cobijo
Más con el tiempo deshecha
Todo arraigo de sus agravios
Rebosantes de alegrías y desdichas
Su eterna desilusión
De sueños anhelados, Meta inconclusas
Llantos sin consuelo dignos de aluvión
Amor verdadero flagelante
Que destruye todo corazón…
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