En lo alto de su torre, descansa mi doncella,
En el llano, la observo, mas no la puedo ver,
Más quisiera desde el alma, su pañuelo, una mirada,
Tranquilo a lo lejos, hidalgo en mi corcel.
Unos años, una vida, eterna la cruzada,
Del que lucha con el alma, siempre a de vencer!
En su mano una flor, en la otra un pincel,
Pintando sus recuerdos, de lo que puede ser.
Tranquila que es mi vida, por eso escogeré,
Ser aquel audaz, elegante caballero,
Valeroso, idolatrado, de todos el mejor,
De oxidada armadura y puro su querer.
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