Un arma en la mesa, cargada, todas sus balas.
La miro deteneidamente, una idea aflora en mi mente, se repite, me ciega.
Espero, pero no le quito la mirada, su brillo me trastorna, es antigua, con estilo,
espero lograr disparar.
La tomo con mi mano derecha, luego la izquierda, ambas, el deseo crece, y mi mente repite, una y otra vez, jala el gatillo.
Si le hiciera caso cada vez que lo escucho... No estaria aca.
Que complicado es saber que quieres morir, pero le temes, a jalar el gatillo o a quedar vivo...
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