domingo, 20 de enero de 2013

Pensamiento reflexivo dentro de un pozo


¿Has entrado a un cuarto oscuro? Es como salir en la noche, solo que acá te sabes atrapado, las paredes parecen asfixiarte y la desesperación comienza, lenta pero segura, a cubrir tu cuerpo, el sudor frio a la misma velocidad, los escalofríos y la mente, que llevada a su límite; registra revoluciones comparables a un auto de carreras. El miedo florece.
                Entonces que hacer, los ruidos, las alucinaciones o quizás, aquello que siempre olvidaste, aquello que siempre ocultaste renace ahí, en la nada o el todo, en la profunda oscuridad que gobierna y reina la vida misma, en su escritorio esperando el turno. Nace la culpa.
                Ahora dime: ¿Tienes esperanzas? ¿Crees en el amor? ¿Has pedido perdón? Ya no hay vuelta atrás, ahora comienzas de cero y eres una persona nueva. Comienzan las segundas oportunidades.
A veces, en ocasiones la soledad y el abandono autoimpuesto es necesario, para conocer nuestra alma y nuestros objetivos. Sonríe y se feliz, haz lo que te plazca y ama a quienes te aman, pero no olvides el respeto, comenzando en tu persona y terminando en los otros.

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