Son más
de las 22hrs, eso dice el rostro del reloj y estoy frente a él, fijo observando
sus movimientos, tiendo a no confiar en nadie cuando la ira cubre mi cuerpo, un
sentimiento tan malvado que fornica el alma dejando un despojo de ser humano,
llegando al límite de la razón, abandonándola lejos, luego de orinar sobre ella
como diciendo adiós. Convivir con ello es divertido siempre y cuando, claro, no
seas yo.
A riesgo de ser condescendiente con mi persona, no creo ser el único al que le suceda, solo que
soy consciente a modo de saber, lo que hago, y continuo realizándolo, no me
detengo, cruzo los limites, si es que hay alguno, aquello termina resultando divertido, pleno y a veces
satisfactorio. Continuo, espero ver la sangre derramada, cayendo a borbotones,
buscando su cauce y perdida, verla desaparecer en el piso, en las paredes, en
mis manos.
A riesgo de que algún día matare, espero no
hacerlo y espero hacerlo -¿irónico?- Para nada, todos lo deseamos pero pocos se
atreven a hacerlo, a sentir la libertad de disponer del otro, de otro cuerpo,
otro aliento, otra respiración, otra vida y darle termino! Yo lo pienso a
diario, lo barajo como el hecho de morir, de vivir y de seguir esclavizado, la "caja
idiota" me corroe y adopta la , mejor dicho, reemplaza mi cabeza, mis
ideas y mi libertad, que más da, unos mueren de hambre, otros roban, otros coaptan
ideales, libertades y corazones, pero claro a nadie le importa, dejamos de ser
personas hace tanto, dejamos de ser empáticos y felices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario