En un mundo vacilante, lleno de colores,
donde todos no son muchos y muchos son muy pocos,
donde todos ríen poco, donde pocos ríen mucho,
entonces somos nada, entonces somos pocos.
Sin memoria, sin pasado, sin nada que aclamar,
rogamos y lloramos, ¿sera necesidad?
no entendemos que divina; es la soledad,
al igual que nuestro sol, que nadie a de mirar.
No pidas mas de lo que mereces,
no recibas mas de lo que necesitas,
no seas quien no pude mirar a su alrededor,
no seas como todos, no tengas mas temor.
No te lleves mis deseos, dejadme esperanzas,
sonriamos un momento, riamos con certeza,
escribamos una obra, donde seamos las estrellas,
dibujemos en el cielo que difumina los te quiero.
Dejemos nuestras marcas, como el hierro con el fuego,
cicatrices tan hondas, como el mismo infierno,
una pasión que se desborde, que admiren todo el tiempo,
recibeme en tus brazos, escucha como late...
El corazón en nuestros cuerpos.

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